Algunos suplementos de proteína en Polvo no suministran lo que ofrecen

Es obligación de los productores de suplementos alimenticios asegurar que el producto que fabrican suministre el contenido exacto publicado en la etiqueta, sin embargo, esto no siempre es así.

Algunos suplementos de proteína en polvo disponibles en el mercado suministran significativamente menos proteína que la cantidad que publicitan en la etiqueta. ¿Por qué esta discrepancia? Estos suplementos contienen ingredientes no proteicos que pueden falsear los resultados del método estándar usado para medir el contenido de proteína, haciendo que aparezca que el producto ofrece más proteína de la que realmente contiene.

Esta proteína no presente expone un gran problema: algunos fabricantes de alimentos, - accidental o intencionalmente,- están mal interpretando el método estándar usado para medir la proteína en este tipo de productos. Debido a que esta industria tiene pocas barreras de entrada y un sin número de fabricantes que están entrando y saliendo, es urgente llamar la atención sobre esta práctica ilegal y aclarar la forma apropiada para medir y reportar la proteína.

Números engañosos

La mayoría de los fabricantes de alimentos calculan el contenido de proteína usando el ensayo de Kjeldahl, el cual mide el contenido de nitrógeno del producto. Debido a que la proteína contiene nitrógeno, el nivel de nitrógeno puede ser usado para calcular la cantidad de proteína en el producto. Este análisis es aprobado por la asociación de comunidades analíticas y por la FDA.

Pero existe una ampliamente conocida limitación en éste método: Si el producto contiene ingredientes ricos en nitrógeno que no son proteínas, el nivel de nitrógeno se verá incrementado – y como resultado, la cantidad de proteína parecerá ser mayor, aun cuando esto no es cierto. Este es el por qué cualquier fuente de nitrógeno no proteico deberá ser cuantificada para luego poder ser sustraída de la cantidad total de nitrógeno determinada por el método de Kjeldahl.

Ejemplos de ingredientes ricos en nitrógeno que no son proteínas incluyen: Creatina, Taurina y aminoácidos no esenciales como la glicina y la alanina. Algunas de estas fuentes contienen elevados niveles de nitrógeno por unidad de peso, lo cual solo exacerba el problema. Estos ingredientes son comúnmente mucho menos costosos que ingredientes que aportan alta proteína de buena calidad como el suero.

La FDA no estipula como se debe cuantificar los ingredientes ricos en nitrógeno de origen no proteico cuando se reporta el contenido de proteína del producto. Sin embargo, los consumidores merecen recibir etiquetas y materiales promocionales que reflejen exactamente el contenido nutricional del producto. Pasar por alto el importante paso de descontar el nitrógeno aportado por los ingredientes no proteicos ricos en Nitrógeno, inflan artificialmente la medida de proteína y producen un resultado engañoso.

Elaboración de los cálculos

Cuando se determina la proteína por el método de Kjeldahl, usted necesita cuantificar y sustraer el nitrógeno de los ingredientes no proteicos antes de finalizar el cálculo de la proteína verdadera. Esto es una buena práctica de manufactura estándar.

He aquí como: Multiplique los gramos del ingrediente adicionado no proteico que conteniente nitrógeno usando un “factor de retro cálculo” basado en el contenido de nitrógeno por peso del ingrediente y entonces descuente este del resultado del ensayo de Kjeldahl. Por ejemplo, un producto que incluye 5 gramos de creatina monohidrato y dos gramos de glicina por porción tendría 11,1 gramos de proteína aparente originada en estos ingredientes que deben ser sustraídos de los resultados del ensayo de Kjeldahl (basado en [5 x factor 1,761 para creatina] + [2 x factor 1,166 para glicina] = 11,1).

Los fabricantes acreditados cuantifican los ingredientes no proteicos y no engañan a los consumidores con promesas de proteína exageradas.

El método Kjeldahl es aún una forma efectiva de medir el contenido de proteína, pero todos los fabricantes deben calcular la proteína total en la forma correcta y ser transparente acerca de la verdadera cantidad de proteína en sus productos. El consumidor espera, con toda razón, la verdad en las etiquetas.

Bibliografia: Jenna Bell, Ph.D. RD Miembro del panel de asesores académicos EAS,