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"La válvula de diafragma:  solo dos de sus componentes, el diafragma de cierre y el cuerpo de la válvula, entran en contacto con el fluido. En la posición cerrada, el diafragma de cierre es presionado contra el paso ondulado o restringido del cuerpo de la válvula, por lo que puede retener una presión de trabajo de hasta 10 bar. La geometría interna que se encuentra en contacto con el fluido está diseñada para mantener las turbulencias de flujo lo más reducidas posible, para que el producto no tenga prácticamente ningún lugar en el que acumularse y para que resulte muy fácil de limpiar.

La válvula de mariposa centrada se compone de un cuerpo con forma de anillo que tiene introducida en su interior una junta de cierre/manguito de forma anular a base de elastómero. Un disco guiado por un eje describe un movimiento de giro de 90° respecto a la junta. Capacidad de presiones de trabajo de hasta 25 bar y temperaturas de hasta 210 °C. Lo más frecuente es usarlas para líquidos puros desde el punto de vista mecánico, pero los medios y gases o vapores ligeramente abrasivos tampoco suponen ningún problema si la combinación de materiales es la correcta. 

Las válvulas de bola pueden usarse para múltiples aplicaciones, incluso para satisfacer niveles de exigencia extremos. Con la bola perforada como cuerpo de cierre, este principio de diseño de la válvula es especialmente adecuado para bloquear fluidos líquidos y gaseosos de forma segura bajo presiones de trabajo elevadas. Puesto que el fluido se interpone entre la bola y el cuerpo durante el proceso de apertura y cierre, las válvulas de bola son adecuadas para líquidos, gases o vapores mecánicamente puros, neutros o agresivos. "